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10 manualidades de Halloween para niños fáciles de hacer en casa

Dos niños hacen manualidades de Halloween con cartulina, cartón y otros materiales sencillos sobre una mesa.

Halloween puede resolverse con algo bastante más sencillo que llenar la casa de decoración comprada. Basta con una mesa protegida, cartulina, pegamento, unas cajas para reciclar y una tarde para recortar, pintar y construir.

Estas manualidades de Halloween para niños están pensadas precisamente para eso. Hay proyectos muy cortos para quienes todavía necesitan bastante ayuda y otros con algo más de elaboración para niños mayores. El resultado también cambia: algunos sirven para decorar, otros para disfrazarse y alguno puede utilizarse después para pedir chuches.

Las edades son orientativas. Un niño de cinco años puede hacer una propuesta pensada para seis si un adulto prepara las piezas difíciles. En cambio, uno de nueve puede complicar una manualidad sencilla y añadir sus propios detalles.

Y si lo que buscas no es fabricar algo sino organizar actividades para una fiesta, tienes aparte estos 12 juegos de Halloween para niños.

Qué preparar antes de empezar

No hace falta comprar un kit especial de Halloween. Para casi todas las propuestas bastará con reunir algunos materiales habituales:

  • cartulina y papel de colores;
  • cajas y tubos de cartón limpios;
  • hueveras de cartón;
  • bolsas de papel;
  • lana o cordón;
  • rotuladores;
  • témperas infantiles;
  • pegamento de barra o cola apta para manualidades;
  • tijeras adecuadas a la edad.

También ayuda preparar la mesa antes de llamar a los niños. Si una manualidad necesita piezas difíciles, déjalas dibujadas o preparadas. De ese modo, la actividad empieza construyendo y no esperando a que un adulto termine con las tijeras.

Evita incorporar cúteres, pistolas de silicona caliente, velas u otras herramientas que no aportan nada imprescindible a estos proyectos. Con niños pequeños, revisa además que no haya piezas diminutas que puedan llevarse a la boca.

Para elegir rápidamente:

ManualidadEdad orientativaTiempo aproximadoMaterial principal
Fantasma colgante3-5 años15 minPapel
Araña de huevera3-6 años20 minCartón
Murciélago con tubo4-7 años20 minTubo de cartón
Calabaza de tiras5-8 años20 minCartulina
Máscara de monstruo4-8 años20-30 minCartón
Bolsa para chuches5-9 años20 minBolsa de papel
Guirnalda de Halloween5-10 años30 minCartulina
Telaraña de lana6-10 años25 minCartón y lana
Casa encantada7-12 años40-60 minCaja de cereales
Marcapáginas monstruoso7-12 años20 minCartulina

1. Fantasmas de papel para colgar

Es una de las manualidades más fáciles para empezar con niños pequeños porque no necesita medidas precisas y queda bien aunque cada fantasma termine siendo completamente diferente.

Edad orientativa: 3-5 años.
Tiempo: unos 15 minutos.

Materiales:

  • papel blanco;
  • cartulina blanca;
  • rotulador negro;
  • pegamento;
  • lana o cordón.

Dibuja en la cartulina una cabeza redondeada de fantasma y recórtala. Para niños pequeños puede hacerlo previamente un adulto.

Después, rasgad varias tiras de papel blanco. No hace falta cortarlas rectas: cuanto más irregulares sean, mejor funcionarán como la parte flotante del fantasma.

Pegad las tiras por detrás de la cabeza y dibujad dos ojos y una boca. Pueden ser fantasmas sonrientes, sorprendidos, dormidos o enfadados.

Por último, coloca un pequeño cordón en la parte superior para colgarlos de una puerta, una estantería o una pared.

Si participan varios niños, merece la pena que cada uno dibuje una expresión distinta. Cinco fantasmas desiguales suelen tener bastante más gracia que cinco idénticos.

Niño colocando varios fantasmas de papel hechos con cartulina blanca y tiras rasgadas.

2. Araña de Halloween con una huevera

Una huevera de cartón puede convertirse en una araña sin añadir prácticamente nada más.

Edad orientativa: 3-6 años.
Tiempo: 20 minutos más el secado de la pintura.

Materiales:

  • una huevera de cartón limpia;
  • témpera negra, morada o del color que quieran;
  • cartulina;
  • pegamento;
  • rotuladores.

Separa uno de los huecos de la huevera para utilizarlo como cuerpo. Este recorte puede dejarlo preparado un adulto.

Píntalo y déjalo secar. Mientras tanto, corta ocho tiras de cartulina que funcionarán como patas.

No tienen por qué quedar rectas. De hecho, puedes doblar cada tira dos veces para que la araña parezca apoyarse sobre sus patas.

Pégalas alrededor del cuerpo y dibuja los ojos.

Manos infantiles pegando patas de cartulina a una araña hecha con una huevera pintada.

A partir de aquí se puede abandonar el modelo clásico. Una araña puede tener ojos de distintos tamaños, lunares, rayas o una expresión disparatada. No hay ninguna necesidad de que todas sean negras.

3. Murciélagos con tubos de cartón

Los tubos interiores de papel sirven para construir murciélagos que se mantienen de pie y también pueden convertirse en decoración.

Edad orientativa: 4-7 años.
Tiempo: unos 20 minutos.

Necesitarás:

  • un tubo de cartón;
  • cartulina negra, morada o marrón;
  • pintura o rotuladores;
  • pegamento.

Pinta el tubo o fórralo con papel.

Para formar las orejas, presiona ligeramente hacia dentro dos lados opuestos de la parte superior. Quedarán dos pequeñas puntas.

Dibuja después unas alas grandes sobre cartulina. Los niños mayores pueden recortarlas; para los pequeños conviene entregarles ya la silueta.

Pega las alas en la parte trasera y completa la cara.

Murciélago de Halloween hecho con un tubo de cartón pintado y alas de cartulina.

Si fabricáis varios, prueba a cambiar completamente sus expresiones. Uno puede estar bostezando, otro tener cara de pocos amigos y otro parecer sorprendido.

También podéis escribir un nombre debajo de cada uno y convertirlos en los habitantes de una pequeña colonia de murciélagos.

4. Calabaza en 3D con tiras de papel

No hace falta vaciar una calabaza real para construir una decoración que se sostenga sobre la mesa.

Edad orientativa: 5-8 años.
Tiempo: unos 20 minutos.

Materiales:

  • cartulina naranja;
  • un pequeño trozo de cartulina verde;
  • pegamento;
  • rotulador.

Corta entre seis y ocho tiras de cartulina naranja del mismo largo aproximado.

Junta todas las tiras por uno de sus extremos y pégalas formando un abanico. Después curva cada una hacia arriba y reúne los extremos superiores.

Manos infantiles curvando tiras de cartulina naranja para formar una calabaza tridimensional.

Al separarlas ligeramente aparecerá una forma redondeada parecida a una calabaza.

Añade arriba una pequeña hoja o un tallo verde.

Esta manualidad funciona especialmente bien para que los niños mayores experimenten. Pueden utilizar tiras más estrechas, combinar dos tonos de naranja o intentar hacer calabazas altas, pequeñas o muy achatadas.

5. Máscara de monstruo con mango

En lugar de atar una máscara alrededor de la cabeza, puede construirse como una careta que el niño sostiene delante de la cara. Es más fácil de poner y quitar y permite utilizarla también para jugar después.

Edad orientativa: 4-8 años.
Tiempo: 20-30 minutos.

Materiales:

  • cartón fino;
  • cartulina;
  • rotuladores o témperas;
  • pegamento;
  • un palito ancho de manualidades.

El niño empieza diseñando su monstruo: puede tener tres ojos, cuernos, dientes cuadrados, enormes cejas o unas orejas imposibles.

Un adulto recorta la silueta exterior y los huecos necesarios para los ojos cuando la edad lo requiera.

Después llega la parte interesante: transformarlo.

Se pueden pegar cejas de cartulina, dientes blancos, manchas, escamas de papel o mechones hechos con tiras.

Cuando esté terminada, pega el mango en un lateral de la parte posterior.

Niño sosteniendo delante de su cara una máscara de monstruo de cartón con mango.

Aquí no interesa que el niño copie un modelo perfecto. Si primero tiene que decidir qué aspecto tendrá su criatura, la actividad dura más y el resultado es realmente suyo.

6. Bolsa de Halloween para pedir chuches

Esta vez la manualidad tiene una utilidad bastante evidente: puede salir de casa con ella el 31 de octubre.

Edad orientativa: 5-9 años.
Tiempo: unos 20 minutos.

Materiales:

  • una bolsa de papel con asas;
  • cartulinas;
  • pegamento;
  • rotuladores.

La bolsa puede transformarse en una calabaza, un fantasma, un murciélago o directamente en un monstruo inventado.

Antes de pegar nada, coloca la bolsa tumbada y decide dónde estará la cara. Después prepara las piezas: ojos, boca, dientes, alas, cicatrices o cualquier otro elemento.

Pégalas únicamente por el exterior y deja secar bien antes de utilizarla.

Niña terminando de decorar una bolsa de papel como monstruo para pedir chuches en Halloween.

Otra opción es prescindir de personajes y decorarla con pequeñas siluetas repetidas: veinte murciélagos, una colección de ojos o fantasmas de diferentes tamaños.

Si participan varios niños, escribe el nombre de cada uno discretamente en una de las asas. Ahorrará discusiones cuando todas las bolsas terminen juntas.

7. Guirnalda de fantasmas, calabazas y murciélagos

Una guirnalda permite convertir varias manualidades pequeñas en una única decoración y funciona muy bien cuando participan hermanos de edades diferentes.

Edad orientativa: 5-10 años.
Tiempo: unos 30 minutos.

Necesitas cartulina, rotuladores, pegamento y un cordón largo.

Primero decidid tres o cuatro figuras sencillas. Por ejemplo:

  • fantasma blanco;
  • calabaza naranja;
  • murciélago negro;
  • monstruo verde.

Dibuja una primera silueta de cada personaje y úsala como plantilla para hacer las siguientes.

Cada niño puede decorar una parte del conjunto. No es necesario que todas tengan exactamente el mismo tamaño ni el mismo estilo.

Cuando estén terminadas, distribúyelas sobre la mesa antes de pegarlas o sujetarlas al cordón. Así podéis cambiar el orden hasta encontrar una combinación que os guste.

Dos niños cuelgan una guirnalda hecha con fantasmas, calabazas, murciélagos y monstruos de cartulina.

La guirnalda puede crecer durante varios días. Si los niños hacen otra figura más adelante, basta con incorporarla.

8. Telaraña de lana sobre cartón

Esta propuesta necesita un poco más de coordinación, pero el proceso es sencillo y admite muchos intentos.

Edad orientativa: 6-10 años.
Tiempo: unos 25 minutos.

Materiales:

  • cartón;
  • lana blanca, gris, naranja o de otro color;
  • tijeras;
  • rotulador.

Recorta un círculo o un polígono de cartón de unos 20 centímetros. Practica pequeñas muescas alrededor del borde. Esta preparación puede hacerla un adulto.

Encaja el extremo de la lana en una de las muescas y comienza a llevarla de un lado a otro de la pieza.

Manos infantiles cruzando lana blanca sobre un círculo de cartón para formar una telaraña.

No existe un recorrido obligatorio. La gracia está en cruzar líneas hasta conseguir una red.

Cuando el niño considere que su telaraña está terminada, fija el último extremo.

Puede añadir después una pequeña araña de cartulina o dibujar varias directamente sobre el cartón.

Con niños mayores puedes plantear un reto diferente: intentar crear una telaraña simétrica en lugar de completamente libre.

9. Una casa encantada con una caja de cereales

Aquí ya tenemos un pequeño proyecto para una tarde con algo más de tiempo.

Edad orientativa: 7-12 años.
Tiempo: 40-60 minutos.

Materiales:

  • una caja de cereales vacía;
  • cartulina;
  • papel de colores;
  • pegamento;
  • rotuladores.

La caja será la estructura del edificio. Colócala verticalmente y empieza por decidir dónde están la puerta, las ventanas y el tejado.

En vez de abrir huecos con un cúter, construye todos esos elementos pegando piezas de papel o cartulina sobre la caja.

Una ventana puede tener detrás unos ojos amarillos; una puerta puede estar torcida; el tejado puede llenarse de murciélagos; una pared puede esconder una grieta dibujada.

Casa encantada infantil construida con una caja de cereales, cartulina, ventanas y pequeñas lápidas.

Los mayores pueden añadir volumen mediante balcones pequeños, chimeneas de cartón o lápidas recortadas colocadas delante.

También podéis convertir la parte posterior en otro escenario completamente diferente. Así la misma caja puede representar una mansión abandonada por un lado y el laboratorio de una bruja por el otro.

10. Marcapáginas monstruosos

Después de tanta decoración, esta manualidad tiene la ventaja de seguir siendo útil cuando Halloween haya terminado.

Edad orientativa: 7-12 años.
Tiempo: unos 20 minutos.

Necesitarás cartulina, pegamento, tijeras y rotuladores.

Corta una tira de cartulina de unos cinco centímetros de ancho y quince o veinte de largo.

Ahora hay que convertir esa tira en un personaje. La parte superior puede tener forma de fantasma, gato, calabaza, vampiro o monstruo.

Añade los detalles con papel y rotuladores, pero procura que la parte central permanezca bastante plana para que pueda colocarse entre las páginas.

Marcapáginas de cartulina con forma de monstruo colocado entre las páginas de un libro infantil.

Otra posibilidad consiste en diseñar solamente una gran boca en la parte superior: al cerrar el libro parecerá que el monstruo está mordiendo las hojas.

Cada niño puede fabricar varios y regalarlos después o utilizar uno para sus lecturas del otoño.

Cómo adaptar las manualidades de Halloween a distintas edades

La diferencia no está solamente en elegir una actividad más fácil o más difícil. También puedes cambiar qué parte hace el adulto.

Con niños de 3 a 5 años

Prepara previamente los recortes complicados y deja para ellos las decisiones importantes: colores, caras, posición de las piezas, pintura y montaje sencillo.

Funciona mejor disponer pocos materiales a la vez que colocar veinte cosas encima de la mesa.

De 6 a 8 años

Ya pueden asumir buena parte del proceso y seguir una secuencia de varios pasos.

En lugar de enseñarles un modelo que deban reproducir exactamente, plantea un punto de partida: «Vamos a construir una araña; tú decides cómo será».

De 9 a 12 años

Puedes entregar solamente los materiales y el objetivo.

Por ejemplo: una caja de cereales debe convertirse en una casa encantada, pero ellos deciden cómo hacerlo. Así el proyecto deja de ser simplemente seguir instrucciones y obliga a planificar.

También pueden preparar plantillas y piezas para ayudar a hermanos más pequeños, sin convertirlos en responsables de toda la actividad.

Cómo evitar que una tarde de manualidades termine en una pelea con el pegamento

Con varias personas haciendo cosas a la vez, la preparación importa más que disponer de materiales espectaculares.

Protege la mesa, reparte recipientes o pequeñas zonas para los materiales y prepara un lugar donde dejar las piezas que necesitan secarse.

No pongas todo desde el principio. Si primero se utiliza cartulina y después pintura, guarda la pintura hasta que llegue su turno.

Tampoco hace falta corregir constantemente.

Una calabaza torcida sigue siendo una calabaza. Un murciélago con cinco dientes no necesita que un adulto le explique cómo son los murciélagos de verdad. Si cada decisión acaba corregida para que la manualidad se parezca a la fotografía de referencia, termina haciéndola el adulto.

Lo práctico es intervenir cuando una tarea requiere ayuda, cuando aparece un problema de seguridad o cuando el niño pide una solución que todavía no sabe ejecutar.

Qué manualidad elegir si tienes poco tiempo

Para una tarde improvisada, empieza por el material que ya tengas.

Si solo tienes papel y rotuladores: fantasmas, guirnalda o marcapáginas.

Si tienes cartón para reciclar: araña, murciélago o casa encantada.

Si quieres preparar algo para el propio Halloween: máscara y bolsa para chuches.

Si participan edades diferentes: la guirnalda es probablemente la opción más sencilla, porque cada niño puede trabajar a su nivel y todas las piezas terminan formando parte del mismo resultado.

Y si la tarde se alarga y después de recortar y pegar todavía quedan ganas de hacer algo más, podéis continuar con alguno de los juegos de Halloween para niños o guardar estas ideas junto a otros planes con niños para los días de lluvia.

No hace falta fabricar las diez propuestas ni preparar una mesa que parezca una tienda de manualidades. Elegid una o dos, reunid los materiales antes de empezar y dejad que cada niño encuentre su propia versión.

Al final, ese fantasma con una sonrisa enorme, la araña de color rosa o la casa encantada completamente torcida tienen una ventaja sobre cualquier decoración comprada: las han hecho ellos.

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