Preparar un disfraz para el colegio o para la noche de Halloween no tiene por qué empezar comprando un traje completo ni terminar a las once de la noche delante de una máquina de coser.
Con una sudadera negra, una camiseta naranja, unos pantalones que ya estén algo gastados y materiales tan sencillos como fieltro, cartulina o cinta adhesiva para tela se pueden montar disfraces que cumplen lo importante: que se reconozcan, que el niño pueda llevarlos cómodamente y que no necesiten horas de trabajo.
Estos disfraces caseros de Halloween para niños están pensados precisamente para eso. Ninguno requiere coser y casi todos parten de ropa que puede volver al armario cuando termine la fiesta.
Antes de elegir, piensa también dónde va a utilizarse. Un disfraz para pasar dos horas en clase debe permitir sentarse, quitarse el abrigo e ir al baño sin desmontarlo. Si después va a correr, jugar o salir por la calle, todavía importa más que no arrastre, no tape la cara y deje brazos y piernas libres.
Qué necesitas para hacer disfraces de Halloween sin coser
No hace falta comprar todos los materiales de la lista. Primero mira qué ropa tienes y construye el disfraz a partir de ella.
Resultan especialmente útiles:
- camisetas y sudaderas lisas negras, blancas, grises, verdes o naranjas;
- pantalones o leggings de colores básicos;
- alguna camisa vieja;
- fieltro de varios colores;
- cinta adhesiva apta para tejidos;
- puntos o tiras adhesivas de velcro;
- cartulina;
- una diadema sencilla;
- tijeras;
- rotuladores;
- maquillaje infantil adecuado para la piel.

Para un disfraz de una sola tarde tampoco merece la pena transformar una prenda buena. Una camiseta vieja o una sudadera que ya esté cerca del final de su vida útil da mucha más libertad para pegar, cortar o pintar.
| Disfraz | Base principal | Tiempo aproximado | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Esqueleto | Ropa negra | 20-30 min | Fácil |
| Calabaza | Camiseta naranja | 10-15 min | Muy fácil |
| Gato negro | Ropa negra | 15-20 min | Muy fácil |
| Murciélago | Sudadera negra | 20-30 min | Fácil |
| Bruja o brujo | Ropa negra o morada | 15-20 min | Muy fácil |
| Vampiro | Camisa blanca y ropa negra | 20 min | Fácil |
| Momia | Ropa blanca o beige | 25-30 min | Fácil |
| Araña | Ropa negra | 25-30 min | Media |
| Monstruo | Ropa vieja | 15-25 min | Fácil |
| Espantapájaros | Vaqueros y camisa | 20 min | Fácil |
| Fantasma | Ropa blanca | 10-15 min | Muy fácil |
| Zombi | Ropa vieja | 15-25 min | Fácil |
1. Disfraz de esqueleto con ropa negra
Es uno de los más rápidos porque la ropa hace casi todo el trabajo.
Necesitas una camiseta o sudadera negra, pantalones negros y fieltro blanco o cinta blanca para tejidos.
Corta piezas blancas sencillas para representar los huesos de brazos, piernas y torso. No hace falta reproducir un esqueleto anatómicamente perfecto. Dos o tres piezas largas por extremidad y unas costillas esquemáticas bastan para que el disfraz se entienda inmediatamente.
Colócalas primero con la ropa extendida sobre una mesa y comprueba el conjunto antes de pegarlas.
Tiempo: unos 20-30 minutos.
La ventaja es que no necesita capa, máscara ni complementos grandes. Si quieres añadir maquillaje, una cara pálida con algunos detalles negros alrededor de los ojos ya completa el conjunto.

2. Calabaza de Halloween con una camiseta naranja
Probablemente sea el disfraz más sencillo de toda la lista.
Parte de una camiseta o sudadera naranja y unos pantalones negros, marrones o verdes.
Recorta en fieltro negro dos ojos, una nariz y una gran boca de calabaza. Pégalos en la parte delantera de la camiseta con un sistema adecuado para el tejido.
Para la parte superior puedes utilizar una diadema y añadir una hoja grande de fieltro verde. Así se reconoce la idea sin necesidad de fabricar un sombrero voluminoso.
Tiempo: 10-15 minutos.
Funciona especialmente bien cuando el disfraz se necesita para el colegio porque permite sentarse, jugar y ponerse una chaqueta encima prácticamente como cualquier otro día.
3. Gato negro con orejas de fieltro
Ropa negra, una diadema y dos orejas son suficientes.
Recorta cuatro triángulos de fieltro negro. Pega cada pareja alrededor de una diadema, de manera que queden dos orejas firmes.
La cola puede hacerse con una tira ancha de fieltro enrollada o con una pieza de tela negra. Sujétala a la parte trasera de la cintura mediante una tira ancha de velcro adhesivo y procura que termine bastante por encima del suelo.
Tiempo: 15-20 minutos.
Unos bigotes dibujados con maquillaje infantil y una pequeña nariz negra completan el disfraz sin necesidad de utilizar una máscara.

4. Murciélago con alas desmontables
Aquí el elemento importante son las alas.
Utiliza pantalones negros y una sudadera negra. Recorta dos alas grandes en fieltro negro grueso o en una tela que mantenga razonablemente la forma.
En vez de unir las alas a las muñecas o utilizar cordones, fíjalas únicamente a la espalda de la sudadera mediante varias tiras anchas de velcro para tejidos. De este modo los brazos quedan completamente libres.
Para las orejas puedes repetir el sistema del gato: dos pequeñas piezas de fieltro sobre una diadema negra.
Tiempo: 20-30 minutos.
Comprueba que las alas no sean tan grandes como para engancharse constantemente con puertas, sillas o con otros niños. Más tamaño no siempre significa mejor disfraz.

5. Bruja o brujo sin necesidad de capa
Un disfraz de bruja puede resolverse con ropa normal.
Busca prendas negras, moradas o verdes y combínalas sin preocuparte demasiado por que sean iguales. Una falda oscura con leggings, unos pantalones negros o una camisa amplia pueden funcionar perfectamente.
Para darle el elemento reconocible, fabrica un pequeño sombrero puntiagudo de cartulina o fieltro y fíjalo sobre una diadema. No necesita tener el tamaño de un sombrero tradicional: una versión pequeña resulta más cómoda y aguanta mucho mejor durante una fiesta.
Tiempo: unos 15-20 minutos.
Un poco de maquillaje verde, morado o negro puede completar el personaje. La escoba es completamente opcional y, si el niño va a correr o jugar en grupo, probablemente resulte más cómoda sin ella.
6. Vampiro con una capa que no se ata al cuello
Necesitas una camisa blanca, pantalones negros y una pieza rectangular de tela negra o roja.
La diferencia importante está en cómo colocar la capa.
En lugar de atarla con una cinta alrededor del cuello, sujeta las dos esquinas superiores directamente a los hombros de la camisa mediante velcro para tejidos. Así se consigue el mismo efecto visual sin introducir un cordón alrededor del cuello.
La capa debería terminar aproximadamente a la altura de las rodillas o antes para que no arrastre.
Tiempo: unos 20 minutos.
Para terminar, peina el pelo hacia atrás y utiliza maquillaje infantil para añadir unas ojeras suaves y, si el niño quiere, dos pequeños colmillos pintados en el labio.
7. Momia sin envolverse de vendas
La versión clásica de una momia puede acabar con tiras descolgadas por todas partes. Hay una forma bastante más práctica de conseguir el mismo efecto.
Utiliza ropa blanca, crema o beige como base.
Corta tiras anchas de una camiseta vieja, una sábana que ya no se utilice o tela de algodón. Con la prenda colocada sobre una mesa, fija pequeños fragmentos horizontalmente mediante adhesivo para tejidos.
No envuelvas al niño con tiras continuas y evita colocar tejido suelto alrededor del cuello.
Deja algunas piezas ligeramente torcidas y superpuestas para crear el aspecto de vendaje.
Tiempo: 25-30 minutos.
El resultado sigue pareciendo una momia, pero permite doblar las rodillas, mover los brazos y quitarse la ropa con normalidad.
8. Araña con patas de tela
Para este disfraz necesitas ropa negra y cuatro patas adicionales.
Puedes hacerlas con calcetines negros largos que ya no se utilicen. Rellénalos ligeramente con papel arrugado para que conserven algo de volumen.
Fija dos a cada lado de una sudadera negra mediante velcro para tejidos, situándolos aproximadamente desde las costillas hacia abajo.
No hace falta unir las patas adicionales a los brazos con cuerdas. Aunque ese sistema hace que se muevan al levantar las manos, también añade cordones y restringe el movimiento.
Tiempo: unos 25-30 minutos.
Una diadema con varios ojos grandes de fieltro puede terminar de convertir al niño en araña sin taparle la cara.

9. Monstruo hecho con ropa que ya estaba para retirar
Este disfraz tiene una ventaja: no existe un resultado correcto.
Puedes utilizar una sudadera verde, morada o gris, o directamente una camiseta vieja que no importe transformar.
Añade grandes manchas de fieltro, dientes de colores, cicatrices, parches o varios ojos repartidos por la prenda.
Una diadema permite incorporar cuernos o grandes orejas sin cubrir la cabeza.
Tiempo: 15-25 minutos.
Es también una buena opción para que el niño participe. En vez de mostrarle un personaje que tenga que copiar, podéis decidir primero cómo es su monstruo: cuántos ojos tiene, de qué color es y qué lo hace reconocible.
10. Espantapájaros con vaqueros y camisa
Para este disfraz probablemente ya tengas toda la ropa necesaria.
Combina unos vaqueros con una camisa de cuadros. Añade encima varios parches grandes de fieltro marrón, amarillo, naranja o rojo.
Para simular la paja sin llenar la casa de fibras sueltas, corta flecos en fieltro amarillo y coloca pequeñas piezas en puños o tobillos.
Puedes terminar el conjunto con un sombrero que ya tengáis o con una diadema decorada.
Tiempo: unos 20 minutos.
Unas pequeñas líneas dibujadas alrededor de la boca y la nariz con maquillaje completan el personaje.
11. Fantasma sin ponerse una sábana sobre la cabeza
La sábana con agujeros para los ojos es probablemente una de las imágenes más reconocibles de Halloween, pero para un niño que va a caminar, correr o jugar resulta mucho más práctico mantener la cara completamente descubierta.
Utiliza pantalones blancos o claros y una camiseta blanca algo amplia.
Si tienes una camiseta vieja de adulto, puede colocarse encima como una túnica corta. Recorta únicamente el borde inferior de forma irregular, asegurándote de que termine bastante por encima de los pies.
Añade dos grandes ojos negros de fieltro sobre el pecho.
Tiempo: unos 10-15 minutos.
La cara puede mantenerse completamente limpia o maquillarse de blanco y gris. El personaje seguirá reconociéndose sin necesidad de limitar la visión.
12. Zombi con ropa vieja
Un pantalón gastado y una camisa que ya no importe estropear son casi todo lo necesario.
Superpón parches grises, marrones o verdosos y crea algún pequeño desgarro en los bordes de las prendas antes de que el niño se las ponga.
También puedes ensuciar visualmente la tela con pintura específica para tejidos o materiales lavables adecuados, según quieras conservar o no la ropa.
Tiempo: 15-25 minutos.
El maquillaje puede hacer el resto: piel algo pálida, ojeras y alguna marca gris o verdosa. No hace falta convertirlo en una caracterización complicada.
Cómo hacer que un disfraz casero aguante de verdad
Antes de darlo por terminado, haz una prueba bastante menos artística pero mucho más útil.
Que el niño se lo ponga y haga durante dos minutos lo que probablemente hará después: sentarse en una silla, caminar deprisa, levantar los brazos, agacharse y ponerse el abrigo.

Si una pieza se desprende, una capa acaba debajo de sus zapatos o unas alas chocan continuamente contra todo, todavía hay que modificar algo.
También conviene preguntar directamente si algo pica, aprieta, pesa o da demasiado calor.
Un disfraz que queda estupendo durante treinta segundos delante de una cámara pero que el niño quiere quitarse al cabo de diez minutos no está terminado.
Seguridad: qué conviene evitar en un disfraz infantil
Que el disfraz sea casero no elimina los riesgos habituales de este tipo de prendas y accesorios.
La Comunidad de Madrid recomienda prestar especial atención a la inflamabilidad de tejidos y pelucas, los cordones alrededor de cabeza y cuello, las piezas pequeñas, los bordes cortantes y las máscaras que puedan dificultar la ventilación. (Comunidad de Madrid)
Para estas propuestas, una revisión sencilla antes de salir debería comprobar:
- que el niño ve y respira con normalidad;
- que nada rodea o aprieta el cuello;
- que el disfraz no arrastra por el suelo;
- que puede mover libremente brazos y piernas;
- que los complementos no tienen puntas ni bordes cortantes;
- que las piezas están bien fijadas;
- que el tejido y los accesorios se mantienen alejados de velas y otras fuentes de calor.

Si utilizas maquillaje, comprueba que sea un cosmético correctamente etiquetado y adecuado para el uso previsto. La Comunidad de Madrid recomienda seguir las instrucciones del producto, no utilizar cantidades excesivas y retirarlo bien después de la celebración. (Comunidad de Madrid)
Si incorporas algún accesorio comercial, revisa igualmente su etiquetado y las advertencias correspondientes.
Y si el disfraz va a utilizarse por la noche en la calle, merece la pena incorporar algún elemento reflectante o suficientemente visible. La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos incluye precisamente la visibilidad entre sus recomendaciones para Halloween. (CPSC)
Qué disfraz elegir si vas justo de tiempo
Si Halloween te ha pillado con el disfraz todavía sin empezar, no todos requieren el mismo trabajo.
Con 10-15 minutos: calabaza, fantasma o gato negro.
Con ropa negra y media hora: esqueleto, murciélago o araña.
Si no quieres comprar prácticamente nada: zombi, monstruo o espantapájaros, porque funcionan especialmente bien con ropa que ya tengas.
Para llevar al colegio: calabaza, esqueleto, gato o fantasma son los más cómodos porque apenas añaden volumen.
Para una fiesta: vampiro, momia, murciélago o araña resultan algo más vistosos sin convertirse en disfraces difíciles de llevar.
Si además del traje quieres preparar decoración o pequeños complementos, tienes aparte estas manualidades de Halloween para niños. Y si el disfraz forma parte de una celebración en casa o con amigos, puedes completar la tarde con estos juegos de Halloween para niños.
No hace falta que un disfraz casero parezca comprado.
Si el niño puede ponérselo sin ayuda constante, moverse con normalidad y reconocerse en el personaje que ha elegido, ya ha resuelto lo importante. Y si además habéis aprovechado una camiseta que estaba olvidada en un cajón, mucho mejor.
